miércoles, 27 de abril de 2011

ODA AL AGUA



 Una gota de agua es solo una gota. Indestructible e incesante. Fuente de placer, partícula esencial de la vida. Capaz de recorrer el mundo entero en sus tres estados. Sólido, líquido y gaseoso. Pero a pesar de su gran versatilidad sigue siendo ella.
Es la molécula de el mundo, de la tierra, de el mar… el conjunto de estas forman un charco, un pequeño pantano, una laguna, la piscina, el mar e incluso el océano. Ellas por si mismas tienen un carácter puro, el problema surge cuando se mezclan u otro tipo de fuerzas como la presión, los cambios bruscos de temperatura, las ondas, los terremotos… les afectan y provocan en ellas una fuerte sacudida, olas, tsunamis, maremotos, torbellinos…

El carácter más positivo que tiene el agua es que es inquebrantable, ni la hoja más poderosa del mundo podría llegar a herirla, Ella seguirá ahí pese a todo  lo que podamos hacer con ella. Se adaptará a todo tipo de cambios sin cambiar su naturaleza. Siempre será agua. Podrá ser gas, podrá estar sucia, podrá solidificarse pero seguirá siendo agua.

Yo quiero ser agua, ser tan pura como ella. Tiene claro a donde va y no se detiene. En su largo trayecto desde las más altas montañas al mar no para de sufrir verdaderas aventuras, se encuentra con grandes desafíos pero siempre consigue superarlos impasible.

Así pues, consideramos la molécula del agua como el átomo de un sistema, como nosotros, las personas en  nuestra sociedad, formando de las más pequeñas comunidades a las más grandes. Nos movemos en masas y reaccionamos juntos y de la misma manera… Desde tiempos inmemorables se nos ha temido y venerado.. Egir, Poseidón, Océano, TetisEurínome, Ofión, Tiamat,  ApsuNereo, Proteo, Glauco y Forcis… No son más que unos cuantos vestigios de querer poner una figura divina ante tal maravilla y complejidad como lo somos, se ha hecho durante millones de años y se sigue haciendo inútilmente.  Nunca ha sido tan poco necesario definir esto, solo se trata de sentirlo. Juntos somos invencibles y separados tenemos la misma fuerza, solo falta desechar esas pequeñas gotas de aceite que no nos dejan fluir con normalidad.

Líberate.




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