Estar en un universo transparente es lo más sencillo que existe, sin contradicciones, sin tener que pensar y sin las confusiones que provocan. Las respuestas están ante ti, son plausibles y observables, claras y concisas, sin caras ocultas y peros que valgan, sin caminos perdidos ni gente esquiva y distante.
No niego mi realidad, pero me gusta vivir ajena a ella sin darme cuenta de lo que me rodea.
Hoy es un mal día, esa burbuja protectora se ha cansado de soportar tal lastre y se ha ido de vacaciones. Estoy perdida ante ella, me ha manejado y mutado inhóspitamente.
Me estremezco de lo débil que puedo llegar a ser, como un cristal. Transparente, débil y maleable.
Me rompo cuando me tocan, me moldeo con el movimiento disfrazado de fuego....
No tengo solución, soy un barco sin timón, perdido en el fondo del mar y nadie va a bajar para ayudarme a volver a flotar. Lo asumo, soy un reloj sin un engranaje, incompleta. Cada día apunto a una nueva hora, cambio mi rumbo, y ando perdida, sin ritmo por la vida.
Un reloj al que alguien de le olvido dar cuerda...
No hay comentarios:
Publicar un comentario