miércoles, 1 de octubre de 2014

La sociedad destruye a los jóvenes

Hace tiempo que no escribía, lo sé.
He estado ausente, ida, dolida.
Pero ya me cure, estoy de tratamiento, intentando controlar mi ira día a día.
El doctor me dijo que lo mejor era dejarlo ir, que fluya y sonreírle a la vida.
Por eso pensé, voy a dejar constancia de mi rabia herida aquí, para mí misma en una próxima vida.
-----x------
La sociedad destruye a los jóvenes.

Esto es un grito de irá, de frustración ante esta sociedad injusta que me trata mal por tener 20 años. Me trataba mal cuando tenía 15 y me seguirá tratando mal hasta los 30.
Estoy hablando de ese sentimiento que seguro que tenéis todos cuando entráis a una tienda, y que sin importar como vistas te sientas tremendamente observado y juzgado por todos los dependientes cuando sabes que están pensando:- Otra hija de puta que viene aquí a robar-. Lo peor es cuando los oyes susurrar a tus espaldas lo cerca que estás de la puerta con ese artículo en la mano. ¿Oye, perdona, cuantas prendas llevas en la mano? Y encima te las cuentas después de haberle dicho que cuatro.

Por no hablar en manifestaciones. Luchamos por tus derechos y nuestros derechos, los de todos. Pero nos llamáis vándalos agresivos y violentos que buscan el enfrentamiento para jugar a los videojuegos en la vida real. ¿Qué vamos a saber nosotros de política? ¿De educación? Quizás, pero solo quizás, se están cebando con nosotros, nos lo están quitando todo por lo que vosotros estuvisteis luchando cuando teníais nuestra edad y parece ser que ya no recordáis. No vamos a las manifestaciones para irnos de fiesta y fumar porros mientras nos desahogamos gritando como odiamos el sistema político, vamos a manifestaciones porque estamos jodidos y nadie está haciendo nada por nosotros.

No creo que tenga tampoco que decir cuando salimos de fiesta, nos tratan como a jóvenes delincuentes beodos que destruyen la calle, roban, se drogan y matan abuelas a cambio de la calderilla final del monedero. Y es cierto, nos bebemos, nos drogamos y en ocasiones destruimos cosas porque estamos tremendamente frustrados. Y todo esto es culpa de la sociedad y vosotros sois parte de ella.

Hemos nacido en una sociedad que solo nos quería cuando éramos adorables bebes, que luego nos temieron al crecer y que ahora les damos simplemente asco. Nosotros notamos ese sentimiento de repulsión cuando vamos por la calle, cuando vestimos ropas que a vosotros os prohibieron llevar, cuando intentamos ser nosotros mismos y evolucionar. ¿Qué nos drogamos? ¿Y eso lo decís aquellos que habéis visto nacer la mescalina, el éxtasis, la heroína? ¿Aquellos que desayunabais cocaína? Perdona, que cuando salga me haga dos petas entre cinco personas no me hace una drogadicta. ¿Y cómo pensáis que no vamos a ser unas golfas? Vosotros sois los hijos del Franquismo, aquellos que violaban a las rojas. Y cuando te chocas conmigo en la calle esperas que te hable de usted y te pida disculpas (cosa que hago) mientras me miras lascivamente a mi falda corta, te giras a tu mujer y dices: - Esta juventud de hoy en día que pérdida esta-. Esa frustración de la sociedad que te dice como tienen que vestir las mujeres para que no sean violadas en vez de decirles a los hombres que no violen. Esa moda que te hace vomitar por verte más perfecta, porque con ese currículum ni novio ni trabajo. Esa sociedad hipersexualizada que te regala culos, tetas y sexo de calidad hasta por la calle y en supermercados. Esa televisión de mierda que con una programación basura de gente joven a la que pagan por insultarse e insinuarse y a la que alaban por parecer más inculta y reírle sus risas.

Lo más gracioso de todo esto, es que aun que intentéis negarlo, dependéis eternamente de esa generación que odia a España por cómo le trata y le manda fuera a trabajar porque aquí nadie quiere instruir a jóvenes sin experiencia laboral.


Vosotros seguid cambiándoos de acera al vernos pasar y seguid temiéndonos. Porque no sabéis de lo que somos capaces, no tenéis ni idea del monstruo que estáis creando.

No hay comentarios:

Publicar un comentario