sábado, 26 de noviembre de 2011

Matrix.

¿Qué es real? ¿De qué modo definirías real? Si te refieres a lo que puedes sentir, a lo que puedes oler, a lo que puedes saborear y ver, lo real podría ser señales eléctricas interpretadas por tu cerebro.
¿Ves tú vida? ¿Ves tus sentimientos? ¿Ves lo que te rodea? ¿Ves el tiempo?
¿Y si te dijese que nada de esto es real? ¿Qué siempre has vivido en la completa ignorancia?
¿Cambiarías algo? 
Se te está dando el poder de cambiar las cosas, de conocer la verdad absoluta. De rechazar la subjetividad, los peros, los porqués... De ser libre, de fluir...
Ambos sabemos que no lo harías, que prefieres seguir con lo conocido, que te fías más de tus instintos, de aquello que rige la ley de la naturaleza, de vivir en un mundo que ha sido puesto ante tus ojos para ocultarte la verdad.
¿Crees que eres diferente? ¿Qué si que lo aceptarías? ¿Qué puedes cambiar las normas establecidas en tu cabeza?
Reírse de los sueños de la gente es lo más insensato y deplorable que cualquiera puede hacer. Todos los genios son locos, a su manera. Así que no lo haré.
Pero recuerda, que antes de salvar al mundo deberás de salvarte a ti mismo, y tras esto deberás enfrentarte contra el destino establecido, ser el salvador. No puedes ser una gota de aceite en un mar de lágrimas. 
Cómo todo buen salvador, la primera norma es aprender a distinguir entre tus enemigos, porque son las mentes de los mismos que intentamos salvar. Pero hasta que no lo hagamos, siguen formando parte de ese sistema y eso hace que sean nuestros enemigos. Tienes que entender que la mayoría ellos no están preparados para ser desenchufados. Y muchos están tan habituados, dependen tan absolutamente del sistema, que lucharían para protegerlo.




No formes parte del sistema, de un sistema que te corrompe, que te ensucia por dentro, que te añade unos prejuicios sin valores, preestablecidos y no argumentables. Viaja. Conoce. Lucha. Comprende. Fluye. 







lunes, 14 de noviembre de 2011

Crear es resistir, resistir es crear

“Primero vinieron a buscar a los comunistas, y yo no hablé porque no era comunista. Después vinieron por los socialistas y los sindicalistas, y yo no hablé porque no era lo uno ni lo otro. Después vinieron por los judíos, y yo no hablé porque no era judío. Después vinieron por mí, y para ese momento ya no quedaba nadie que pudiera hablar por mí"



Lo más triste, es que sabemos que somos los siguientes, pero nadie hace nada...

domingo, 6 de noviembre de 2011

Divagaciones oníricas

El ser humano ha perdido el horizonte, ya no sabe que existe y que no lo hace. Nuestro presencialísmo físico es total mientras que el mental no. Nuestra mente divaga entre vagos recuerdos, anhelos, deseos e ilusiones, se cierra sobre una visión etérea de si misma, alimentada por a ingenuidad y por las influencias externas que pueda llegar a recibir. Y aunque sabemos que estamos jodidos, hasta las vísceras, hasta las neuronas de nuestro lóbulo central, somos conscientes de nuestra realidad. Y nos autoconvencemos.
-Todo va bien. Todo va bien.
 Átomo, molécula, macromolécula, célula, tejido, órgano, sistema, población, ecosistema, planeta, sistema, galaxia, universo…
Todo formado por átomos, tan simple como un núcleo y unos orbitales ocupados por electrones. ¿Qué nos diferencia pues? ¿Qué nos separa? ¿Porqué así y no de otra manera?
Todo son cuestiones que solo podríamos llegar a conocer mediante la introspección. Presumen que esto escapa de nuestra lógica y comprensión, pero solo escapa a las palabras.
Solo puedo afirmar mi existencia dentro de este cúmulo de coincidencias aleatorias y arbitrarias creadas por mi mente. 
Las palabras son poderosas cuando se utilizan con elocuencia y eficacia. Para persuadir, convencer o dar opiniones subjetivas. Pero a la hora de hablar de ideas, de sentimientos… nuestros vocablos se quedan cortos. El lenguaje de hoy en día ha perdido todo el valor arcaico que tenía en tiempos remotos, es un lenguaje artificial y convencional, incapaz de mostrar la verdad. ¿Pero que es verdad? Hablo de la relativa verdad, la que cada uno cree conocer, la que cada uno conoce mediante el conocimiento de su propio yo. Diferente pero tan verdadera como las otras si se ha llegado a conocer por nuestros propios medios. Los sentimientos no se pueden describir con palabras, dejarían de ser sentimientos, solo se pueden sentir, son instintivos y generados por nuestra mente por una serie de reacciones químicas en el interior de nuestro cerebro. Solo se piensan. Solo son ideas. Y esas ideas mueven al mundo.
“Pienso luego existo” ¿Qué se puede contradecir de esa frase? La existencia del yo es justificable, no es que sea una mera opinión sacada a partir de ciertas hipótesis. Ahí el “Solo se que no sé nada” carece de significado. Solo sabemos de nuestra existencia, a nivel mental, no como físico, puesto que esto último podría ser solo producto de nuestra imaginación. Podemos ni siquiera ser seres materiales, quizás sólo lo seamos desde un puto de vista eléctrico, un ente de energía. O tan siquiera eso, somos algo que escapa a nuestra percepción por estar situados en un mundo material, alejado de la verdadera verdad. De nuestro verdadero yo. Y entonces… ¿Qué son los demás? Caricaturas de un pensamiento incontrolado, máscaras de nuestras relativas realidades, conjunto de deseos u contradicciones. Nuestro pensamiento fragmentado e interdependiente. ¿Qué es nuestra vida pues? Un juego de un niño, un rompecabezas enumerado en el que solo tú sabes los números, un ajedrez con un solo jugado, un libro en blanco que se va escribiendo, por ti mismo. Tú decides lo que está bien o mal. Tú eres Dios para ti mismo. Solo tienes que saber que como toda reacción química, todo producto tiene su reactivo, y viceversa.


martes, 1 de noviembre de 2011

Adiós mi amor...

Que tus cambios de humor son como latigazos para mi, y cuando te digo que no me hagas eso, no lo entiendes. ¿No entiendes que mi vida está en tus manos? ¿Qué un solo movimiento en falso me derrumba? ¿Qué tus intentos por impresionarme haciéndote el interesante me comen por dentro? ¿Qué mi corazón está en tus manos conectado a mi por una pequeña árteria? ¿Qué si te vas, se rompe? ¿Y si se rompe me muero? ¿Ahora tampoco entenderás lo mucho que te quiero? ¿Lo mucho que te necesito? Por que yo sin ti me muero.
¿Lo metirosa que soy cuando lo desmiento? ¿No entiendes que soy tuya ahora y el resto de los días?
Técnicamente se dice que una persona muere por un paro cardíaco, el corazón deja de funcionar, la sangre ya no acaricia sus delicadas y finas venas transportándole oxigeno y demás nutrientes. Se equivocan, todo eso que está escrito en los libros no son más que insensateces.
Una persona muere cuando los latidos del corazón dejan de tener sentido, y cuando la mente cae en un irracional vacío descomunal del que es imposible salir por muchos desfibriladores que puedas llegar a utilizar.
Quién sabe, quizá pude revivir el mismo día que te llegué a conocer o quizá haya muerto esta misma tardé, todo son suposiciones que cobrarían sentido a tu lado.