Escribo esto bajo una considerable tensión mental, ya que al caer la noche mi existencia tocará a su fin. Sin un céntimo, y agotada la provisión de droga que es lo único que me hace soportable la vida, no podré aguantar mucho más esta tortura y me arrojaré por la ventana de está buhardilla a la mísera calle de abajo. Que mi adicción a la morfina no les lleve a considerarme un débil o degenerado. Cuando hayan leído estás páginas apresuradamente garabateadas, podrán comprender, aunque no completamente, por qué debo olvidar o morir.
Y mi canción favorita cuando estoy deprimida, para darle un toque más emotivo a la entrada que no es más que un copia-pega porque mis ganas de escribir últimamente son nulas....
Estábamos sentados en el meridiano de Greenwich, dejando colgar los pies, observando el trayecto de los pájaros migratorios y riéndonos de la vida mundana, comprendiendo la realidad.
-Tú y yo somos inmortales- Susurré para mi misma.
- Así es pequeña, tu eternidad es mía, somos dioses invencibles, todo lo que abarca nuestra mirada es nuestro. Somos seres divinos, condenados a la exclusión. No se nos puede oír desde la tierra...- Dijiste, pero yo no quería oír más, todo esto me venía demasiado grande, siempre había pensado que vivía para morir, y no para vivir.
-No quiero oír más, no se que haces en mi vida, no se como has aparecido en ella, como entraste, como te has diablos te he dejado quedarte en ella, no se que nos une, no se que nos separa, somos demasiado difíciles, demasiado complicados para entenderlo, demasiado extraños para tener algo, pero demasiado excepcionales para no tenerlo...
-Oh, tu vida siempre ha sido tuya, estoy aquí porque tú me dejas estarlo.
-¡Mentira!-lloriquee- No te he regalado nada, me lo has robado, has jugado conmigo, me has alterado, enamorado, ofuscado, destrozado, desordenado, me lo has robado todo, todo mi ser, todo mi cuerpo, mi alma, mi vida...
-¿Quieres que me vaya?
-¿Quieres tú irte? - Le dije mirándole a los ojos, dándole a entender realmente todo lo que sentía, y tuvo miedo por mi, era demasiado inestable.
-No podría vivir sin tu presencia, soy dependiente de ti, y viceversa. Pero si quieres que me vaya, me iré solo por hacerte feliz, si es lo que realmente deseas.
Te pegué, te escupí, te insulté, te maldije, te grité, te mordí, te besé e hicimos de nuevo el amor en la luna, iluminando al mundo entero con el reflejo de nuestro amor y fundiéndonos en uno solo, comprendiendo que esto sería así durante toda la eternidad.