Enroscó un suave mechón oscuro al rededor de su pequeño dedo indice, dándole vueltas, como si no existiese nada más, agitando átomos, retorciendo moléculas, calentando tejidos... Mientras se ensimismaba en sí misma mirando a la nada. La raya del horizonte que distingue siempre lo terrenal de lo imaginario se había desvanecido a causa de un conjunto de estrepitosas nubes que parecían rozar el mar para volverse a renovar. Para renacer. Como intentaba hacer ella vigilando ese espectáculo visual mientras el pelo revolvía su oscuro cabello.
Colisión de pensamientos. Choque de ideas. Caos en el interior de su cabeza, interconexión de sus neuronas. Impulsos eléctricos. Una ingente cantidad de energía imposible de visualizar a simple vista. Algo tan extraño, tan complicado simplemente visualizado como una chica banal sentada en la playa dejando colgar sus pies y aspirando la suave brisa del mar.
Se aprende de los errores. No juzguéis si no sabéis, abrid vuestras mentes y seréis conscientes de todo eso que tenéis en frente pero que aun no podéis ver.
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