lunes, 12 de marzo de 2012

Libérame.

Llénate de mí. 
Ansíame, agótame, viérteme, sacrifícame. 
Pídeme. Recógeme, contiéneme, ocúltame. 
Quiero ser de alguien, quiero ser tuyo, es tu hora, 
Soy el que pasó saltando sobre las cosas, 
el fugante, el doliente. 

Pero siento tu hora, 
la hora de que mi vida gotee sobre tu alma, 
la hora de las ternuras que no derramé nunca, 
la hora de los silencios que no tienen palabras, 
tu hora, alba de sangre que me nutrió de angustias, 
tu hora, medianoche que me fue solitaria. 

Libértame de mí. Quiero salir de mi alma. 
Yo soy esto que gime, esto que arde, esto que sufre. 
Yo soy esto que ataca, esto que aúlla, esto que canta. 
No, no quiero ser esto. 
Ayúdame a romper estas puertas inmensas. 
Con tus hombros de seda desentierra estas anclas. 
Así crucificaron mi dolor una tarde. 

Quiero no tener límites y alzarme hacia aquel astro. 
Mi corazón no debe callar hoy o mañana. 
Debe participar de lo que toca, 
debe ser de metales, de raíces, de alas. 
No puedo ser la piedra que se alza y que no vuelve, 
no puedo ser la sombra que se deshace y pasa. 

No, no puede ser, no puede ser, no puede ser. 
Entonces gritaría, lloraría, gemiría. 

No puede ser, no puede ser. 
Quién iba a romper esta vibración de mis alas? 
Quién iba a exterminarme? Qué designio, qué? palabra? 
No puede ser, no puede ser, no puede ser. 
Libértame de mí. Quiero salir de mi alma. 

Porque tú eres mi ruta. Te forjé en lucha viva. 
De mi pelea oscura contra mí mismo, fuiste. 
Tienes de mí ese sello de avidéz no saciada. 
Desde que yo los miro tus ojos son más tristes. 
Vamos juntos. Rompamos este camino juntos. 
Ser? la ruta tuya. Pasa. Déjame irme. 
Ansíame, agótame, viérteme, sacrificarme. 
Haz tambalear los cercos de mis últimos límites. 

Y que yo pueda, al fin, correr en fuga loca, 
inundando las tierras como un río terrible, 
desatando estos nudos, ah Dios mío, estos nudos, 
destrozando, 
quemando, 
arrasando 
como una lava loca lo que existe, 
correr fuera de mi mismo, perdidamente, 
libre de mí, Curiosamente libre. 
¡Irme, Dios mío, irme!




Pablo Neruda

jueves, 8 de marzo de 2012

El surrealismo soy yo.

En una entrevista, un joven periodista le pidió a Salvador Dalí que definiese el surrealismo según su punto de vista, a lo que este contesto literalmente: "El surrealismo soy yo".


Me veo reflejada en un espejo irrisorio, mostrando una onírica realidad basada en la imagen surreal del ser.


Soy pensamiento. Soy conocimiento. Soy materia.
¿Porqué? Por que es lo único que puedo demostrar.


Ahora bien, esto solo nos deja parte al sentimiento egocéntrico y narcisista nuestro amado "yo" más instintivo.
Una realidad poco práctica al vivir en sociedad, junto a otros seres, que en un caso hipotético, se supone que piensan y son dueños de otra realidad de la que yo formo parte de alguna manera surreal.


¿Qué son los demás? Caricaturas de un pensamiento incontrolado, máscaras de nuestras relativas realidades, conjunto de deseos u contradicciones. Nuestro pensamiento fragmentado e interdependiente.


Sobrevivir, la fatiga del trasiego y traqueteo de la monotonía cotidiana y abstracta que se asemeja a mi espejo, en el que podría sentarme y dejar al mundo girar al mi alrededor. Todo seguiría igual sin mi presencia. Mi cerebro, dotador de pensamiento, seguiría existiendo.


Llegado a este punto, supongo que algunas mentes desequilibradas habrán llegado a captar mi idea.
Sonrió nerviosamente y celebro esas mentes supuestamente frutos de la mía.
Si mi teoría está en lo cierto (Qué lo estará) todo esto no acabará con mi muerte. Si fallo por una remota posibilidad, sólo seré una suicida más.


Me veo reflejada en un espejo irrisorio, chapoteando sobre mi vida, viendo como me devuelve esa sonrisa picarona y maquiavélica que tanto me molesta. Oigo gotas caer, la sangre fluye por mis antebrazos, voy vaciándome. Rectifico. Voy liberándome.


¿Qué es nuestra vida pues? Un juego de un niño, un rompecabezas enumerado en el que solo tú sabes los números, un ajedrez con un solo jugador, un libro en blanco que se va escribiendo, por ti mismo.


¿Y ahora qué? 


;)












martes, 6 de marzo de 2012

La infinita...



Ves estas manos? Han medido
la tierra, han separado
los minerales y los cereales,
han hecho la paz y la guerra,
han derribado las distancias
de todos los mares y ríos,
y sin embargo
cuando te recorren
a ti, pequeña, grano de trigo, alondra,
no alcanzan a abarcarle,
se cansan alcanzando
las palomas gemelas
que reposan o vuelan en tu pecho,
recorren las distancias de tus piernas,
se enrollan en la luz de tu cintura.
Para mí eres tesoro más cargado
de inmensidad que el mar y sus racimos
y eres blanca y azul y extensa como
la tierra en la vendimia.
En ese territorio,
de tus pies a tu frente,
andando, andando, andando,
me pasaré la vida.


Cada palabra de Pablo Neruda me parece orgásmica, y este poema es como rozar el cielo...